19.1.12

In love

Enamorarse es siempre algo mágico. Parece  eterno, como si el amor durara siempre.
Creemos ingenuamente que de alguna manera estamos exentos de los problemas que aquejaron a
nuestros padres, libres de la posibilidad de que  el amor se desvanezca, seguros de que estamos
destinados a vivir felizmente para siempre.
Pero cuando el amor cede y la vida diaria comienza a imponerse, los hombres siguen
esperando que las mujeres piensen y reaccionen como hombres y las mujeres esperan que los
hombres sientan y se comporten como mujeres. Sin un conocimiento claro de nuestras diferencias,
no nos tomamos el tiempo para comprendernos y respetarnos. Nos tornamos exigentes, resentidos,
criticones e intolerantes.
Aun con las mejores y más afectuosas intenciones, el amor sigue muriendo. De alguna
manera los problemas se abren camino. Los resentimientos toman cuerpo. La comunicación se
interrumpe. La desconfianza crece. Surgen el rechazo y la represión. Se pierde la magia del amor.